No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones... Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.- (seng-ts'an)

http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/HSINHSINMING.htm

jueves, 18 de enero de 2018

¡Ésta!

¿Quién eres tú aquí?
¿Una mañana de un día de un año cualquiera? ¡Pues no! ¡¡Ésta!!

¿Acaso no tenéis un calendario colgado en la cocina, regalo navideño de la panadería de debajo de casa, que señala el estrenado 2018? ¡Pues eso, esta mañana!

¿Y qué sucede esta mañana? Pues en las vuestras no sé… En la mía, de “guardia” a las 6:45 en la casa de mi hija, que se va a trabajar temprano y me toca cuidar de mis dos nietas, para 7 y 14 años van... Despertar, levantar, dar el desayuno, que se laven los dientes, se vistan, etc. Y al autobús de la ikastola (escuela).

¿Se ha abierto la cajita de los recuerdos de ese ayer en el que, más o menos, hacíais lo mismo? El olor a la goma de borrar que emanaba de aquellas de colores que había en el colegio de monjas en Mallorca…, no lo encontré en la que le compré a Ziara, la más pequeña, hace unos días.

¿Y a dónde van estos dos personajillos tan temprano? Se dice que a aprender…

Bueno, es normal ¿no?… (pregunta el de los eternos interrogantes, que, digo yo, si en vez de preguntar tanto pensase un poco, tal vez llegase a la conclusión adecuada él mismo…)

Otro interlocutor:
Tiene usted mucha razón…, pero como ya sabrá es más fácil que te lo den “mascado” a tener que esforzarse uno…
¡Sí, condición humana es! Lo que sucede es que de esa forma estás a expensas de lo que te “den”. Que de seguro no siempre irá en beneficio de uno mismo… Y sí muchas veces a beneficio de terceros, intereses ocultos, manipulación, tergiversación, cuando no avasallamiento, expolio o, simplemente, robo. Robo de lo que es tuyo. Derechos sociales, trabajo/sueldos, vivienda, sanidad, educación. ¡Libertad! ¡Bienestar!
¿Tal cual el orden establecido en el mundo?
Si se refiere al orden de la mayoría de los gobiernos, ¡tal cual!
¡Vaya, pues lo tenemos crudo!
¿Conoce usted el dicho de que “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”?
¿No querrá usted decir que estamos condenados a esto?
Bueno…, alguien con su voto les puso. Del cielo no cayeron.

¿Quiere todo esto decir que mis dos nietas vivirán situaciones como las actuales?… Lo ignoro. Son sus vidas y serán sus decisiones. A mí solo me concierne, en parte, enseñarles ciertas pautas de vida que, ya adelanto, nada tienen que ver con los valores de este mundo.

«Estáis en el mundo pero no sois del mundo». Jesús a sus discípulos.

Esta enseñanza nada tiene que ver con religiones, grupos, creencias y demás valores que, a la postre, no dejan de ser más de lo mismo: el sostenimiento del propio mundo, o situación actual.

domingo, 24 de diciembre de 2017

El encanto de la desnudez...





Le gustaba observarlas... Desnudas… tan limpias, tan naturales, tan desprovistas de todo…, bueno, de todo todo no! Ya se les empezaba a notar, no a todas por igual, claro, las incipientes puntitas de lo que con el tiempo serían bellas y exuberantes obras de la naturaleza… ¡Las admiraba! Le producían paz, sosiego, serenidad… Si en alguna ocasión llegaba a tocarlas, acariciarlas, la suavidad de su piel le recordaba otras pieles tocadas antaño… ¡Tiempo ah! Casi perdido en la memoria…

Alguna vez noto incluso como una lágrima le resbalaba por la mejilla… 

Sí, la recuerda, recuerda aquella tarde roja del mes de Noviembre del año aquel... en la que el sol iluminaba la espadaña de la iglesia mientras él, sentado en el banco de piedra del parque, las observaba... ¡Y es que en el fondo era un romántico empedernido!

¿Se refiere usted a…?
¡Claro, a las ramas de los árboles en otoño!… ¿A qué otra cosa podría referirme?...

martes, 19 de diciembre de 2017

¡Reid... vivid... soñad!


¡Reid… vivid… soñad…

Con la melodía que más os guste imaginaos todos cogidos de la mano y con los ojos cerrados… En silencio. Sintiéndose uno a sí mismo y a la vez el contacto de las otras manos, su calor, su calidez, su compartir… su entrega…

Y cuando decidáis separaros del grupo, cada uno en su momento, abrazad a todos los demás! Dejaos abrazar, entregaos a vosotros mismos, recibid, dad, vivid el momento y… si sabéis, si sois capaces, si queréis, si lo necesitáis…, y seguro que sí!, haced de este abrazo no un momento, sino el abrazo que marque vuestras vidas para siempre.

─… Oiga… ¿Y cuánto ha de durar este abrazo?… Es que yo no soy muy dado al contacto…, no sé si me atreveré…

Bueno, no se preocupe, inténtelo… O mejor, déjese abrazar, seguro que quienes lo hagan con usted sabrán marcar el tiempo y la intensidad… Olvídese de sí mismo… Viva el momento, fluya con él. Piense que puede representar esa puerta que no le es fácil traspasar y que, tal vez, a partir de hoy no quiera volver atrás.

Y para los demás, quienes no tenemos problemas de tiempo, espacio ni intensidad :))))), abracémonos no menos de minuto y medio. De ahí en adelante, ¡ni preocupar!

(el de antes de nuevo…) ¿Entre los hombres también?…

Bueno, ya que lo menciona… lo dejaremos en 10 o 15 segundos jajajajjajajajaja… Ya se sabe que el "riesgo de dar una equívoca imagen sexual” está siempre presente entre ellos.

Y cuando el último Rey Mago se pierda en lontananza, ¡¡despertad!! La vida no es sueño.

Si bien el ruido y las bambalinas de la sociedad, sus metas y valores, busquen adormeceros…

Mi abrazo, mi fuerte abrazo, sin tiempo determinado y con la mayor intensidad, para cada uno de vosotros, amigas y amigos, con los que comparto tiempo, alegría, espacio y vida.
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Que la paz, la armonía, el amor, la alegría y la abundancia sean una constante en vuestras vidas.
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viernes, 15 de diciembre de 2017

Espías involuntarios...

 

Escribes un texto en el ordenador, lo pasas al pendrive, lo llevas a una copistería a imprimir, pagas los 10 ctmos que te piden y te vas… Y tu texto ha quedado “copiado” en el ordenador de la tienda. No se borra a menos que lo borren expresamente. Cosa que no se hace nunca.

Cierto que nadie va a estar mirando qué ha quedado en su memoria… (dando por sentado la ética, respeto y la profesionalidad del empleado). Sobre todo si es una copistería que trabaja mucho y todo se diluye en el montón pero…

¡¡Ojo!! Si lo que has llevado a imprimir es muy personal, relevante, son documentos sensibles, herencias, judiciales, relaciones, etc., y si se da la circunstancia de que el personal de la tienda pudiese llegar a tener, él o terceras personas relacionadas con él, intereses en algo relacionado con ello. O simple curiosidad, o el vicio de cotillear lo ajeno. ¡¡Cuidado!!

¡Y hay otro detalle! Escribes una carta, privada, ¡privadísima!, la llevas a imprimir. Posteriormente la suprimes del pendrive familiar que usa todo el mundo… Queda vacío. Otro miembro lo coge para meter algún documento a imprimir, lo lleva a la “misma copistería”… Y, le pregunta la dependienta:
¿Qué documento te imprimo?
Y el familiar extrañado responde: el único que hay.
No, aquí hay cuatro…
¡Pero si estaba vacío y solo he pasado uno!…
¡Pues hay cuatro!
Bueno, pues imprímelos todos a ver qué es!!!

¡Y ya tienes el “pollo” montado! Tu carta, documento, información privadísima al descubierto…

¿La causa? Pues que aunque tú lo eliminaste del pendrive, quedó en la memoria del ordenador de la tienda. Y al volver a introducir el mismo pendrive… se activa dicha memoria al reconocerlo y hace público lo que no debiera.

Sí, piensas bien. ¡Buscar la copistería adecuada o utilizar un pendrive personal fuera del alcance de los demás.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Apenas amanecía...


Un frío polar recorría el valle. Los coches tenían la escarcha helada de la noche sobre cristales y carrocería. Con la bolsa de basura en la mano me dirigía a los contenedores cuando me fijé en el pequeño petirrojo que, en el suelo ante mí, me miraba con tranquilidad. Un corto vuelo y se posó en la rama desnuda del sauce. ¡Y empezó a cantar de manera continuada y, si así puede decirse, con cierta alegría y determinación!

Los tres bloques de viviendas, unos frente a otros, formaban una especie de plazuela bordeando el jardín. Y todo ello un espacio semicerrado en el que el canto del pájaro se amplificaba.

La mañana, desierta y silenciosa a esas horas, la helada, que blanqueaba tejados y setos, el día, que se adivinaba soleado, la tranquilidad, el sosiego que emanaba de todo ello me hizo pensar en qué lección nos estaba dando el pequeño pájaro.

¿No estaba acaso cantándole a la vida con total despreocupación de todo lo que no fuese el momento preciso aquel?

Y por un instante vi, en contraposición a esa realidad, la “charca de ranas cantoras” en que en demasiadas ocasiones se convierte la humanidad.

Y comprendí que todo, en el fondo, está bien. Que hay sueños y pesadillas… ¡y realidades!, pero que no todos soñamos/vivimos igual.

Y que no es cuestión de buena o menos buena suerte, cuna, cultura o contexto.

¿Y entonces?

Debe ser cosa del Misterio...
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La frase/enseñanza bíblica de: ¡Caerán mil a tu lado y diez mil a tu diestra pero a ti no han de tocarte!”, señala la certeza/realidad de que suceda lo que suceda a tu alrededor, y por “alrededor” entiende la empresa donde trabajas, tu ciudad, familia, contexto, país…, el mundo entero, a ti no han de tocarte… las múltiples condiciones o circunstancias que sucedan, o veas suceder, a tu alrededor.

Parece, así es entendida y aceptada generalmente, incluso por los entendidos religiosos, una frase hecha. Con mejor voluntad que eficacia práctica. ¡Pero no es cierto! (Y que conste que la cita nada tiene que ver con religión alguna).

Cierto es, sí, que algo ha de haber cambiado en ti para que ello sea una realidad en tu vida.

¿Tal vez salirte de la charca?… A pesar de lo a gusto que te encuentras en ella.
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jueves, 30 de noviembre de 2017

...las otras puertas.

¿Pensabas que las puertas del cielo eran otra cosa?...
Ahí puede estar parte del fallo, de que teniéndolas delante, ¡no acabes de verlas!

Puede decirse que la humanidad tiene infinidad de protocolos que rigen la vida de las personas. Desde el del rellano de escalera que rige la comunidad de vecinos hasta el/los que rigen los designios de Europa, el mundo/cultura occidental, el civilizado, el sin civilizar y, a este paso el interestelar llegado el caso...

Por protocolos hay que entender normas, leyes, costumbres sociales, culturales, prejuicios, creencias, “lógicas”, muy peligrosas éstas, etc.

Y es que mucha gente, la mayoría, no se siente cómoda fuera de la brida que otros les ponen y manejan/dirigen...

La frase: “es lógico que pase, que suceda, que surja, que “yo” sufra, que me caiga, que me toque (la desgracia), que me den (el palo), etc., esto...”, es muy corriente. Y muchas veces nefasta.

Hay tantas cosas “lógicas” que «permitimos que sucedan», que «hacemos suceder», que si se fuese consciente de ello el asombro sería generalizado…

Y, sin duda, corregido.

Resuelta la ignorancia, el no saber, inherente hoy, todavía, a la mayor parte de la gente, repuesto el conocimiento, la sabiduría que, parece ser que tuvimos pero que por el «pecado original aquel» perdimos, cada uno de nosotros enderezará su camino…, o más bien volverá al único Camino, lo Único que hay, a sí Mismo, y, reencontrado, la búsqueda cesará!

Se abrirán las puertas del cielo y descubriremos que nunca nos movimos de allí. Que todo fue un sueño, necesario, en la mente del TODO para… (será necesario entrar por ellas para comprenderlo…)

¡Cuan largo me lo fiais, pardiez! 
Quiero entender por donde van sus palabras… Reconozco que un cierto eco de “esto lo he vivido antes” resuena en mí… Pero a su vez mi parte racional, mi “lógica” como usted dice, se rebela contra ello, no lo entiende, no lo encaja, le desconcierta…, desestabiliza. ¡No se siente cómoda! Y, lo noto, vuelve a aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Sí, comprendo lo que dice. ¿Y no le parece prueba suficiente de la noria interminable que la humanidad se ha montado para estar ocupada (“¡estamos haciendo cosas, estamos avanzando!”), cual mula dando vueltas a la misma sin moverse del sitio?

¡Hombre visto así…! Sí que parece que algo absurdo nos motiva, nos empuja, nos obliga… y, como usted dice, hacia ninguna parte. 
Y dígame… ¿cómo entiende usted esto, cómo resolverlo, cómo encauzarse? ¿Cómo finalizar esta travesía del desierto y alcanzar la tierra prometida, la tierra de Canaán? 

Pues verá, puede que no sea fácil, pero por otro lado es sencillo…, que no es lo mismo. Usted tal vez piense, crea, que la salvación, el despertar, sea algo que bajará de arriba y tocará a todos por igual. ¡Pues no! La cosa no sucederá en conjunto. No habrá un autobús al que subirse todos a la vez con un destino común…

¿Entonces?…

La cosa es más bien individual. De uno en uno. De usted, ¡sin tener en cuenta al de al lado!

sábado, 18 de noviembre de 2017

...pero hubo/hay un tiempo en el que creyó...


Que esta mañana a las 5:20, de noche, con un frío intenso estén cantando los petirrojos desde el nogal y la magnolia viene a confirmar que la Tierra sigue girando de manera natural…

Y el mundo, la humanidad, y dentro de ésta la sociedad que nos abarca, sigue girando, también, en la rueda sin fin…

¿Sin fin?… ¿Qué quiere decir sin fin…, qué esto que conocemos no se acaba nunca?
¡Si y no!
¿Puede ser más explícito?
Que esto que conocemos, como usted dice, no se ha acabado nunca… hasta ahora, ¡es un hecho! Por lo menos en la inmensa mayoría de la gente…
¿Qué entiende usted por “esto que conocemos”?
¿Usted sueña cuando duerme?
Sí, creo que la mayoría de las veces sí.
¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.
¿Es lo soñado una realidad? ¿Le afecta lo soñado? ¿Le deja secuelas, físicas principalmente?
Pues no!… ¿Cómo va a dejarme secuelas algo que no es real, que no ha sucedido? En el aspecto emocional, mental, sí puede que me afecten… Un sueño trágico, una pesadilla, sí que en ocasiones me ha turbado. Lo mismo que sueños gratos, felices, dejan en ocasiones, pues no siempre se recuerdan, satisfacción.
En ambos casos ¿qué es lo que descubre cuando despierta?
Bueno…, es evidente que cuando despierto me encuentro en la cama… Y ese sueño vivido en el que me quemaba en la hoguera la Inquisición por «hereje» o ese otro que me hacía volar sobre los tejados de las casas, no era real. ¡No sucedió nunca!
Algo sí sucedió, algo sí fue real: el acto de soñar. ¡Usted soñó! Lo que sucede es que lo soñado no lo fue.
Creo que le voy cogiendo el punto a esto de “lo soñado”… Pero ¿dígame, qué tienen que ver los sueños con la rueda sin fin de la vida?
¡Obsérvese! Mucha de la irrealidad que se vive, y sobre todo la aflicción, el bíblico valle de lágrimas, está basado precisamente en esto: la falta de atención que se presta a sí mismo. Cuando sueña usted es el sujeto, el protagonista de una vivencia que, teniendo un poso de realidad: el soñar, no es real en si misma. La vive y la sufre como tal, pero no es real. No sucede. No ha sucedido nunca. ¡¡No sucederá, en realidad, jamás!!
¿Y entonces?…
Todo estaría en estas dos frases:
-”¿Y cuando sueña es consciente de que lo hace?
-No, no creo… Más bien es al despertar que me doy cuenta de haber soñado.”

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¡Lo que se vive como real, la vida que se conoce, pasada, presente, y la que se espera que pase, pudiese ser el sueño vivido por muchos de una realidad a la que todavía no se ha despertado!

!Y solo entonces, despierto ya, no antes, si bien puede atisbar que algo más que lo conocido, soñado, hay, sabrá!

Aunque llegado a ese punto, despertado, consciente, el saber o no saber carece de relevancia. ¡Usted ES!

Siempre fue, ES, será… pero hubo/hay un tiempo en el que creyó .«no ser»

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lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Quién, yo?...


La pequeña aldea de montaña le acogió con agrado aquella soleada mañana en que se bajó del tren con su mochila al hombro... El silbato del jefe de estación dando la salida fue respondido por el largo pitido del maquinista, quien asomado por la ventanilla sonreía agitando la mano.

La vida no se detiene, cual tren hacia su destino…, ─pensó mientras dirigía sus pasos hacia el viejo edificio.

Poco después, sentado en un banco de piedra en el parque, saboreaba unas cerezas que, le habían asegurado, habían sido cogidas del árbol esa misma tarde. Desde luego el sabor no era el de la ciudad. Y supo que de ahí en adelante, mientras permaneciese en la comarca, todo sería natural…

Dos niños y una niña jugaban descalzos sobre la yerba imaginando viajes interestelares. Dos mujeres jóvenes, sus madres posiblemente, charlaban sentadas enfrente. La vieja fuente de verdinosa piedra cantaba monótona la canción del otoño. Un mirlo negro con su pico amarillo le observaba desde un arbusto a su derecha… Le lanzó una cereza al suelo y el pájaro bajó como una centella. Con ella en el pico se perdió entre la umbría.

La falda de una de las dos mujeres dejaba ver parte de sus piernas… No queriendo mirar, por no parecer un “mirón”, su vista volvía, fugaz, una y otra vez hacia aquella imagen que, desprovista de toda connotación sexual, era como una invitación a la comunión de sus almas… A una proximidad, a una conversación íntima, a algo ya vivido que volvía hoy al presente con el sabor de un ayer compartido… ¡Y la reconoció!

Al sentirse observada se dio cuenta de la situación, le miró sin dejar de hablar con su amiga y, dibujando una imperceptible sonrisa, cambió de posición. El mirlo volvió a aparecer… Dos de los pequeños se acercaron a las mujeres en busca de la merienda. Un grupo de gente hablando cruzó entre ellos y cuando hubo pasado, el hombre de la mochila había desaparecido… Le buscó con la mirada a derecha e izquierda... ¡Nada! Se había esfumado. Poco después se despedía de su amiga, y cogiendo a sus dos pequeños se alejó hacia la salida del parque.

Antes de regresar a casa pasaron a ver a la abuela de los niños. Ésta regentaba, junto a su marido, la fonda del pueblo. Justo hablando con ella alguien bajaba las escaleras… Al volverse vio que era el hombre del parque… No pudo evitar ruborizarse. Ahora era él quien sonreía… Saludó a las dos mujeres y salió a la calle.

¿Le conoces? ─preguntó la dueña de la fonda.
¿Quién, yo?… ─respondió la joven mirándola sorprendida y temiendo que la sonrojez volviese a su cara.

Dos días después, domingo, la gente fue llenando poco a poco las bancos de la iglesia… Elena también estaba, acompañada por sus hijos y su madre se sentaron a la izquierda, hacia el centro… Cuando apareció el sacerdote seguido por el hombre de la mochila, a Elena casi le da un vahído… ¡¡Ángela María!! ¿Pero es que este hombre estaba metido en todo?

El hombre de la mochila hizo las veces del monaguillo. Y se veía que había soltura en su hacer… Ese día Dios tuvo que practicar toda su paciencia y comprensión al constatar que el protagonista de la misa era el forastero y no el ritual… Ya a la hora de los vinos, al mediodía, se conocía que éste se había presentado al párroco pidiéndole poder ayudarle.

Estando la fonda llena de comensales, era la comidilla de muchos al observarle en compañía del cura comiendo juntos. El padre de Elena les servía la comida personalmente. La madre le miraba con curiosidad no exenta de cierta… Ni ella sabía muy bien de qué!

¿Quién era este desconocido? ¿Qué hacía ahí? ¿Era cura también?… ¿Se quedaría en el pueblo?

Solo una mujer sentía, sabía, toda la verdad…

Hoy siguen regentado la antigua fonda familiar… El tren pasó miles de veces por aquella estación pero…, él nunca se fue!